decoracion budista

Decoración Budista

El budismo es una filosofía de vida cuyo objetivo es la fusión del ser humano con su auténtica naturaleza. Se basa en la búsqueda del conocimiento a partir de uno mismo y de nuestra interrelación con el entorno. Es un estilo de vida que se centra en la forma correcta de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Para ello es vital encontrar el equilibrio entre nuestro mundo interior, y la realidad externa.

Beneficios de la decoración Budista

Nuestro hogar es un reflejo de nuestras emociones y gustos, y su decoración afecta al fluir de nuestra energía, así como a nuestro estado de ánimo, repercutiendo todo ello en nuestras acciones. Por ello es muy interesante ver cómo distribuimos los muebles, la orientación de los objetos, así como los colores que empleamos en las paredes, muebles, y pequeños elementos decorativos.

Símbolos budistas

Los símbolos budistas como un mandala, una flor de loto, una estatua de Buda, o la rueda del dharma, poseen grandes y profundos significados. Además de ser bellos detalles en la decoración de nuestro hogar, también nos aportan un sentido que va más allá de la mera decoración.

Naturaleza en la decoración Budista

La naturaleza en la decoración budista nos ayuda a conectarnos con nuestro interior, también nos transmite cierto bienestar y paz. Los muebles y artículos de decoración realizados con madera natural, así como aquellos que mantienen esas líneas naturales y asimétricas, nos encantan y transmiten un “algo especial” debido a ello. No se trata de encontrar un entorno perfecto, sino más bien de crear espacios armoniosos.

Tranquilidad

Crear un ambiente relajado es una parte fundamental de la decoración. Estar tranquilos nos permite apaciguar nuestras emociones y pensamientos, lo que nos permite desconectar de los problemas diarios, aportandonos seguridad y bienestar.

La vida de Buda

La palabra Buda se puede traducir como “el despierto” o “el iluminado”, además es el título que se emplea al primer despertar de una era o yuga.

Primeros años de vida

Hace unos 2.500 años, alrededor del año 550 ac. nació en la república de Sakia (cerca de la actual frontera entre el estado de Uttar Pradesh en la India y Nepal) un príncipe llamado Siddharta Gautama, quien posteriormente fue conocido como el Buda Gautama Sakiamuni.

La tradición budista nos cuenta que Siddharta nació en los jardines de Lumbini. Su padre, el rey Sudodana, quiso protegerlo del conocimiento de la existencia del sufrimiento, por ello creció rodeado de lujos y privilegios, vestía ropa de seda, disponía de varios criados y multitud de doncellas, bailarinas y músicos para su entretenimiento. De constitución esbelta y delicada, disfruto de una educación privilegiada. A los 16 su padre concertó su matrimonio con su prima Yasodhara, del cual tuvo un hijo llamado Rahula.

Los cuatro encuentros

Durante sus salidas furtivas a la ciudad, se produjeron los llamados “cuatro encuentros”, en los que el futuro Buda llegó a la conclusión de que la riqueza material no podía ser el objetivo final de la vida. El primer encuentro con la cruda realidad de la vida sucedió tras salir por la puerta oriental del palacio y vislumbrar a un anciano. En su segundo encuentro con el sufrimiento, Gautama salió por la puerta meridional, y en esta ocasión se encontró con un enfermo. En otra ocasión, tras cruzar la puerta occidental, descubrió un cadáver. Y finalmente su cuarto encuentro sucedió al cruzar la puerta septentrional, ante la cual se encontró con un religioso mendigando.

La gran renuncia

El despertar de la consciencia del sufrimiento tuvo un gran impacto en Siddharta, y así a los 29 años Siddharta decide abandonar a su familia con el objetivo de alcanzar la iluminación. Inicialmente se dirigió a Rajagaha e inició su vida ascética mendigando por las calles. Tras esta primera etapa, Siddharta decide practicar la meditación y el yoga en su intensa búsqueda de la iluminación, sin embargo, pronto se siente insatisfecho con sus primeros maestros. Tras ello comienza una peregrinación que le lleva de un maestro a otro, consiguiendo cada vez estados de conciencia más elevados.

La vida ascética

Sin conseguir su objetivo de la iluminación, decide endurecer su ascetismo hasta un grado de mortificación. Un día en el que se disponía a tomar un baño en el río, las fuerzas le faltaron tras tanta privación, y casi muere ahogado. En ese punto de su camino de evolución interior, Siddharta llega a dos conclusiones, por un lado, reconoce que el ascetismo extremo no conduce a la liberación total. Por otra parte, se da cuenta que ningún maestro era capaz de enseñarle nada más. De esta manera toma la determinación de no seguir buscando la iluminación en fuentes externas, centrándose en su interior, en su propia sabiduría interna.

El despertar

De esta manera Siddharta se hace consciente de lo que hoy en día se conoce en el budismo como el camino medio, una senda alejada de los extremos de la mortificación y el hedonismo. Así una noche de luna llena, Siddharta se sienta bajo una higuera y se pone a meditar con la determinación de no levantarse hasta encontrar la iluminación.

Nirvana

Ante tal desafío, Mara, el dios de la ilusión, o esa parte negativa que vive en cada individuo y que mediante la ignorancia construye la ilusión que habita en la propia mente humana y que impide a esta ver más allá de su propio Ego; quiere evitar a cualquier precio que Siddharta consiga destruir el Ego y alcanzar así el Nirvana o sabiduría.

Para ello le envía a Siddharta una serie de tentaciones que logren atarlo a su Ego. Sin embargo, Gautama consigue trascender toda tentación del Ego, permitiéndose ver con total claridad la intrincada cadena de causas y efectos que rigen la vida. Además, en la llamada primera vigilia de la noche, tiene acceso a la información de sus vidas pasadas, a los también conocidos registros Akáshicos.

En la segunda vigilia logra despertar el tercer ojo, o visión divina. Así al amanecer Siddharta consiguió penetrar en el saber omnisciente, comprendiendo la naturaleza del sufrimiento humano y su estrecha conexión con la ignorancia y el Ego. Alcanzando la libertad total o iluminación, entrando en el estado de consciencia llamado Nirvana, dejando atrás el estado de consciencia del reino de Mara.